GUARO
08-23-2005, 05:52 AM
Esto me sucedio hace poco , no tiene que ver con ningun hobby,pero estuve meditando un poco y esto fue lo que escribi.Quiero que sepan que no soy un religioso fanatico ni nada de eso,es mas , ni me acuerdo cuando fue la ultima vez que fui a la iglesia.Solo quiero que lo lean y piensen un poco.
Era una calurosa noche del mes de Agosto.Eran las 12:30am y acababa de ver un programa teatral ficticio al que comunmente llamamos lucha libre.
De repente senti hambre, habia comido temprano y hacia mas de 8 horas que mi estomago habia sido saciado. Decidi entonces salir a comprar algo de comer, le dije a mi esposa si queria algo, me contesto que si. Sali en mi humilde vehiculo de tres cilindros y me dirigi al unico establecimiento que a esa hora todavia vendian alimento pensando que solo me tomaria varios minutos debido a la hora que era, pero no fue asi, hice el numero cinco en la fila del servi-carro. Mientras esperaba mi turno hacia la pizarra del menu, note sentado en una esquina a un delgado joven, de presencia descuidada. Junto a el tenia un bolso, o bulto, de los que se utilizan para cargar lo necesario para un bebe, pero no vi bebe alguno. Pense que a lo mejor se lo habia encontrado y lo usaba para guardar cualquier cosa que el estimara necesario, aunque para nosotros solo sean desechos. Llego mi turno de pedir lo que queria y me movi hasta la ventanilla de servicio esperando a ser servido. Movi mi vista hacia el frente y vi otro rostro joven, de no mas de 25 anos de edad. Piel triguena, facciones delgadas y mirada triste. Me estaba observando, me hablaba con su mirada. Ahi estaba una mujer, sentada, como abandonada. A mi mente llego un recuerdo de hace unos dias atras, en el que lei un reportaje periodistico que decia de una pareja joven, con un bebe de meses de nacido, que habian sido deshauciados y tirados a la calle por cometer el horrible pecado de no poder pagar la renta. Dormian en la calle, dentro de un destartalado y mohoso vehiculo, que aparte de sus ganas de vivir, era lo unico que les quedaba. En los ojos de esa joven estaba esa pareja, no se si eran ellos, pero para mi estaban ahi. Recibi un escaso menudo de cambio por lo que pague por aquella comida, y movi mis tres cilindros hasta donde estaba la joven con un pequeno vaso de carton en una de sus manos. En ese pequeno vaso de carton deposite el escaso menudo que habia recibido minutos antes. La joven con su triste y humilde mirada dirigida hacia mi, apenas murmullo unas agradecidas palabras: "GRACIAS".
Llegue a mi casa y mi esposa y yo nos sentamos juntos a comer lo que habia comprado. Despues de haber terminado senti la necesidad de contarle a mi esposa tan extrana experiencia. Ella me dijo que hice bien, que Dios recompensa esos actos. Yo le conteste que no , pues yo no esperaba recompensa alguna por unas cuantas monedas, ya la habia recibido. Ademas de recibir las efimeras pero agradecidas palabras de aquella joven, me senti lleno de paz, de alegria. No tanto por haber dado una gota de ayuda a un projimo, si no por que me di cuenta en aquel momento que hay personas que necesitan mas que uno. No tengo una mansion , pero tengo un techo. No soy millonario , pero a mi familia no le falta el pan. Y de eso estoy agradecido. El compartir lo poco que tenemos es algo glorioso, y la unica recompensa que debemos aceptar es la satisfacion de ver la gratitud del necesitado. :o
Era una calurosa noche del mes de Agosto.Eran las 12:30am y acababa de ver un programa teatral ficticio al que comunmente llamamos lucha libre.
De repente senti hambre, habia comido temprano y hacia mas de 8 horas que mi estomago habia sido saciado. Decidi entonces salir a comprar algo de comer, le dije a mi esposa si queria algo, me contesto que si. Sali en mi humilde vehiculo de tres cilindros y me dirigi al unico establecimiento que a esa hora todavia vendian alimento pensando que solo me tomaria varios minutos debido a la hora que era, pero no fue asi, hice el numero cinco en la fila del servi-carro. Mientras esperaba mi turno hacia la pizarra del menu, note sentado en una esquina a un delgado joven, de presencia descuidada. Junto a el tenia un bolso, o bulto, de los que se utilizan para cargar lo necesario para un bebe, pero no vi bebe alguno. Pense que a lo mejor se lo habia encontrado y lo usaba para guardar cualquier cosa que el estimara necesario, aunque para nosotros solo sean desechos. Llego mi turno de pedir lo que queria y me movi hasta la ventanilla de servicio esperando a ser servido. Movi mi vista hacia el frente y vi otro rostro joven, de no mas de 25 anos de edad. Piel triguena, facciones delgadas y mirada triste. Me estaba observando, me hablaba con su mirada. Ahi estaba una mujer, sentada, como abandonada. A mi mente llego un recuerdo de hace unos dias atras, en el que lei un reportaje periodistico que decia de una pareja joven, con un bebe de meses de nacido, que habian sido deshauciados y tirados a la calle por cometer el horrible pecado de no poder pagar la renta. Dormian en la calle, dentro de un destartalado y mohoso vehiculo, que aparte de sus ganas de vivir, era lo unico que les quedaba. En los ojos de esa joven estaba esa pareja, no se si eran ellos, pero para mi estaban ahi. Recibi un escaso menudo de cambio por lo que pague por aquella comida, y movi mis tres cilindros hasta donde estaba la joven con un pequeno vaso de carton en una de sus manos. En ese pequeno vaso de carton deposite el escaso menudo que habia recibido minutos antes. La joven con su triste y humilde mirada dirigida hacia mi, apenas murmullo unas agradecidas palabras: "GRACIAS".
Llegue a mi casa y mi esposa y yo nos sentamos juntos a comer lo que habia comprado. Despues de haber terminado senti la necesidad de contarle a mi esposa tan extrana experiencia. Ella me dijo que hice bien, que Dios recompensa esos actos. Yo le conteste que no , pues yo no esperaba recompensa alguna por unas cuantas monedas, ya la habia recibido. Ademas de recibir las efimeras pero agradecidas palabras de aquella joven, me senti lleno de paz, de alegria. No tanto por haber dado una gota de ayuda a un projimo, si no por que me di cuenta en aquel momento que hay personas que necesitan mas que uno. No tengo una mansion , pero tengo un techo. No soy millonario , pero a mi familia no le falta el pan. Y de eso estoy agradecido. El compartir lo poco que tenemos es algo glorioso, y la unica recompensa que debemos aceptar es la satisfacion de ver la gratitud del necesitado. :o